Pampatar

 

En lengua indígena Pampatar significa Casa de Sal, y ya en el año 1799, Alejandro de Humboldt entre sus acostumbradas anotaciones, recalcó que desde allí se exportaba este mineral. La sal dió a conocer en la corona española a este poblado que tiene en Punta Ballena, el vértice más oriental de la geografía margariteña. 

La historia le fue benigna: se erigió como el principal puerto gracias a su ubicación; desde allí se importaba y exportaba mercadería y perlas. Fue la sede de la primera aduana de la isla. Simón Bolívar, Rafael Urdaneta y Humboldt estuvieron entre los viajeros que usaron ese puerto, en el cual también desembarcó Pablo Morillo. Los gobernadores en sus escritos daban cuenta de las obras realizadas como la construcción de la nueva capilla (la iglesia del Cristo del Buen Viaje), y hacían sus recomendaciones.

 

Es así como al sugerir que se construyera una fortaleza para protegerla de posibles ataques, en 1669 bajo la gobernación de Martín de Tellechease, comenzó la construcción del castillo San Carlos Borromeo. Siendo este el sitio más visitado por los grupos de turistas hoy día. Atractivos turísticos En la actualidad, la capital del municipio Maneiro, siempre vital gracias a su actividad pesquera y a su cercanía con Porlamar, está conectada por buenas avenidas con el centro y el norte de Margarita. Se encuentra dentro del eje de mayor crecimiento urbano y comercial de la isla: condominios residenciales de primer orden y excelente ubicación, y para los turistas desde posadas familiares hasta hoteles 5 estrellas.

Esta urbe está a pocos minutos de los centros de compras más importantes y visitados de la isla, así como del parque de diversiones Diverland, de amplias instalaciones y atracciones para el disfrute de toda la familia. Pampatar se ha convertido además en una excelente opción para ir a comer, ya que en los últimos años han abierto las puertas restaurantes de buena y variada cocina con una gama de oferta culinarias donde se toma en cuenta los diversos gustos y presupuestos.

Todo el que lo visite debería hacer un alto para conocer sus edificios importantes: la iglesia y su castillo, ubicados uno frente al otro, llenos de historia y pertenecientes al catálogo de monumentos históricos y arquitectónicos del país. De interés también son el Fortín de La Caranta y el edificio de la antigua Aduana, así como El Faro de Punta Ballena de reciente construcción y con vista de las salinas al que se accede por La Caranta.

Y si lo que busca son playas de aguas tranquilas aproveche El Terminal (Juventud) o Los Cocos y un poco más alejada está Varadero. Tomando un bote puede conocer la Cueva del Bufón o llegarse hasta El Farallón, islote que desde la costa se divisa como una gran piedra blanca. Sin duda, este pequeño poblado tiene atractivos para que pase por él en su próxima visita a esta tierra oriental llena de mar y sol todo el año.